Blogia
Coleccionando momentos...

Poesía

Un día entre nosotros

Soy feliz, ¡tan feliz!
Si ahora me levantara saldría por el techo.
Estoy, como se dice vulgarmente, contento.
Vivo, vivo, y contigo
comprendo que vivir es algo muy sencillo.
El corazón ha abierto su mano y yo deliro.

Me dejo estar. Te quiero. Todo es bello.
Irradio una certeza fulminante.
Soy el alguien tremendo que en ti se basta a sí mismo.
Soy mi absoluta presencia (¿qué pasa?)
que está aquí (¡perdón, nada!).
Soy contigo y tú conmigo, el imán de los prodigios.

¿Quién creería si nos viera que cada día, obtusa,
la desgracia del mundo de fuera nos arrastra?
¡Amor besa mi muerte! ¡Dolor, sé voluptuoso!
¡Oh tú, Necesidad, pon la burla en mis ojos
y en pecho ese ritmo de la paz y la guerra
que son a una el latido fatal de la belleza!

¡Ahora, mi ahora mismo,
sé límpido y valiente, la alegría ganada
a los monstruos informes, y a lo triste sin alma!
¡Oh tú, mi yo más bello, mi más que yo, mi amada,
manténme con tus ojos suspenso, nunca grave,
y sea siempre magia la vida cotidiana!

 ( ... )

Yo me siento. Tú te sientes. Nos sentimos,
estamos juntos. Somos
terriblemente dichosos,
como el cielo siempre azul, como el espanto,
como la luz que es la luz,
como el espacio.

Si ahora me preguntaran por qué estoy tan contento,
diría: «Porque soy.»
Y al decirme sería un poco menos.
Si tratara de explicarme surgirían como sierpes
desenvueltas y en combate mis ambiguos sentimientos.
Pero soy solo. Sí. Soy. Te creo.

Estas aquí, en mí mismo.
Ni te veo, ni te pienso, ni te beso, ni te sueño.
Sólo estás. Estoy contigo. Yo, a tu lado, Tú conmigo.
Estamos uno en otro, tan reales
que con ser poco, ese poco es ya bastante.
Estamos en lo que somos, de puro simples, totales.

GABRIEL CELAYA

Un día entre nosotros...

Yo me siento. Tú te sientes. Nos sentimos,
estamos juntos. Somos terriblemente dichosos,
como el cielo siempre azul, como el espanto,
como la luz que es la luz, como el espacio.

Si ahora me preguntaran por qué estoy tan contento,
diría: «Porque soy.»
Y al decirme sería un poco menos.
Si tratara de explicarme surgirían como sierpes
desenvueltas y en combate mis ambiguos sentimientos.
Pero soy solo. Sí. Soy. Te creo.

Estas aquí, en mí mismo.
Ni te veo, ni te pienso, ni te beso, ni te sueño.
Sólo estás. Estoy contigo. Yo, a tu lado, Tú conmigo.
Estamos uno en otro, tan reales
que con ser poco, ese poco es ya bastante.
Estamos en lo que somos, de puro simples, totales.

( ... )

Soy feliz, ¡tan feliz!
Si ahora me levantara saldría por el techo.
Estoy, como se dice vulgarmente, contento.
Vivo, vivo, y contigo
comprendo que vivir es algo muy sencillo.
El corazón ha abierto su mano y yo deliro.

Me dejo estar. Te quiero. Todo es bello.
Irradio una certeza fulminante.
Soy el alguien tremendo que en ti se basta a sí mismo.
Soy mi absoluta presencia (¿qué pasa?)
que está aquí (¡perdón, nada!).
Soy contigo y tú conmigo, el imán de los prodigios.

( ... )

GABRIEL CELAYA

Milagro de la luz...

A ver qué os parece esto...es lindo, cuanto menos!

MILAGRO DE LA LUZ

Milagro de la luz: la sombra nace,
choca en silencio contra las montañas,
se desploma sin peso sobre el suelo
desvelando a las hierbas delicadas.

Los eucaliptos dejan en la tierra
la temblorosa piel de su alargada
silueta, en la que vuelan fríos
pájaros que no cantan.

Una sombra más leve y más sencilla,
que nace de tus piernas, se adelanta
para anunciar el último, el más puro
milagro de la luz: tú contra el alba.

(Ángel González)

Me enseñaste...

Hoy os dejo con Ricardo Arjona...

ME ENSEÑASTE

Me enseñaste a no fumar sin desayuno,
Me enseñaste a dividir,
Que la suma de uno y uno, siempre es uno
Si se aprende a compartir,
Me enseñaste que los celos son traviesos,
Que es mitad falta de sesos y mitad inseguridad,
Me enseñaste a ser pareja en libertad,
Me enseñaste que el amor no es una reja
Y que es mentira la verdad,
Me enseñaste que no es bueno el que te ayuda
Sino el que no te molesta,
Me enseñaste que abrazado a tu cintura
Todo parece una fiesta,
Me enseñaste muchas cosas de la cama,
Que es mejor cuando se ama,
Y que es también para dormir,
Me enseñaste, entre otras cosas, a vivir,
Me enseñaste que una duda pesa más que una razón...

Pero fallaste, mi gurú,
Se te olvidó enseñarme qué hago si no estás tú.

Me enseñaste de todo excepto a olvidarte,
Desde filosofía hasta cómo tocarte,
A saber que el afrodisíaco más cumplidor
No son los mariscos, sino el amor.
Me enseñaste de todo excepto a olvidarte,
A convertir una caricia en una obra de arte,
A saber que loa abogados saben poco de amor,
Y que el amor se cohíbe en los juzgados,
Pero no me enseñaste a olvidarte,
Pero no me enseñaste a olvidarte.

Mientras tú existas...

Después de leerlo muchas veces durante este fin de semana, no me resisto a dejaros a vosotros sin esta maravillosa esencia que deja el poemilla después de haberlo leído. Creo que casi ni hace falta decir de quién es, ya que casi todos los que os escribo son de Benedetti... ¿Qué se le va a hacer? Otras se apasionen por Bisbal... pero ese no es mi estilo, yo prefiero a Benedetti, entre otros.Que lo disfrutéis tanto como yo...

MIENTRAS TÚ EXISTAS

Mientras tú existas,
mientras mi mirada
te busque más allá de las colinas,
mientras nada
me llene el corazón
si no es tu imagen,
y haya una remota posibilidad
de que estés viva
en algún sitio, iluminada
por una luz cualquiera...

Mientras yo presienta que eres
y te llamas así,
con ese nombre tuyo
tan pequeño,
seguiré como ahora,
amada mía,
transido de distancia,
bajo ese amor que crece y no se muere,
bajo ese amor que siga y nunca acaba.

(Mario Benedetti,por supuesto)

Yo no te pido...

Ya que hoy es el cumple de alguien muy, muy especial,así que intentaba poner el poema de "Cumpleaños" de Benedetti para él, pero visto que hoy a mi ordenador no le apetece obedecerme, pondré otra cosa... que puede ser perfectamente también para él...

YO NO TE PIDO

Yo no te pido que me bajes
una estrella azul,
sólo te pido que mi espacio
llenes con tu luz.

Yo no te pido que me firmes
diez papeles grises para amar,
sólo te pido que tú quieras
las palomas que suelo mirar.

De lo pasado no lo voy a negar,
el futuro algún día llegará,
y del presente
qué le importa a la gente
si es que siempre van a hablar.

Sigue llenando este minuto
de razones para respirar,
no me complazcas, no te niegues,
no hables por hablar.

Yo no te pido que me bajes
una estrella azul,
sólo te pido que mi espacio
llenes con tu luz...

(Mario Benedetti)

Hagamos un trato...

Cuando sientas tu herida sangrar
cuando sientas tu voz sollozar
cuenta conmigo

(de una canción de Carlos Puebla)

Compañera usted sabe
que puede contar conmigo,
no hasta dos o hasta diez,
sino contar conmigo.

Si alguna vez advierte
que la miro a los ojos
y una veta de amor
reconoce en los míos,
no alerte sus fusiles,
ni piense qué delirio
a pesar de la veta,
o tal vez porque existe.
usted puede contar conmigo

Si otras veces
me encuentra
huraño sin motivo,
no piense qué flojera,
igual puede contar conmigo.

Pero hagamos un trato:
yo quisiera contar con usted.
¡Es tan lindo saber que usted existe!
Uno se siente vivo,
y cuando digo esto
quiero decir contar,
aunque sea hasta dos,
aunque sea hasta cinco.
No ya para que acuda
presurosa en mi auxilio,
sino para saber,
a ciencia cierta,
que usted sabe que puede
contar conmigo.

(Mario Benedetti)

Táctica y estrategia...

Mi táctica es
mirarte
aprender como sos
quererte como sos.

Mi táctica es
hablarte
y escucharte
construir con palabras
un puente indestructible.

Mi táctica es
quedarme en tu recuerdo
no sé cómo ni sé
con qué pretexto
pero quedarme en vos.

Mi táctica es
ser franco
y saber que sos franca
y que no nos vendamos
simulacros
para que entre los dos

no haya telón
ni abismos.

Mi estrategia es
en cambio
más profunda y más
simple.

Mi estrategia es
que un día cualquiera
no sé cómo ni sé
con qué pretexto
por fin me necesites.

(Mario Benedetti)

¿Cómo seré...

¿Cómo seré
cuando no sea yo?
Cuando el tiempo
haya modificado mi estructura,
y mi cuerpo sea otro,
otra mi sangre,
otros mis ojos y otros mis cabellos.
Pensaré en ti, tal vez.
Seguramente,
mis sucesivos cuerpos
-prolongándome, vivo, hacia la muerte-
se pasarán de mano en mano
de corazón a corazón,
de carne a carne,
el elemento misterioso
que determina mi tristeza
cuando te vas,
que me impulsa a buscarte ciegamente,
que me lleva a tu lado
sin remedio:
lo que la gente llama amor, en suma.

Y los ojos
-qué importa que no sean estos ojos-
te seguirán a donde vayas, fieles.

(Ángel González)

El mejor modo de transmitir...

¿Cómo expresar con palabras aquellos sentimientos y emociones tan grandes como imposibles de concentrar en una secuencia de letras?¿Y por qué precisamente esos sentimientos, los más difíciles de esconder, los que más empujan por salir de uno mismo, superan a la lengua, y se hacen imposibles de entender para quien no los siente suyos?¿Cómo hacer para decir todo aquello que me gustaría decir si no puedo transmitirlo del mismo modo en que lo siento?Ya lo dijo alguien antes que yo, "una imagen vale más que 1000 palabras"... Yo aún diría más, "una mirada vale más que 1000 palabras".No es necesario hablar para transmitir las cosas más grandes. Esas emociones vuelan a través del silencio. Sólo silencio...ni siquiera las palabras son necesarias...

Quiero...

Quiero que me oigas sin juzgarme,
quiero que opines sin aconsejarme,
quiero que confíes en mí sin exigirme,
quiero que me ayudes sin intentar decidir por mí,
quiero que me cuides sin anularme,
quiero que me mires sin proyectar tus cosas en mí,
quiero que me abraces sin asfixiarme,
quiero que me animes sin empujarme,
quiero que me sostengas sin hacerte cargo de mí,
quiero que me protejas sin mentiras,
quiero que te acerques sin invadirme,
quiero que conozcas las cosas mías que más te disgustan,
que las aceptes y no pretendas cambiarlas.
Quiero que sepas... que hoy puedes contar conmigo...
sin condiciones!

(Jorge Bucay:"Cuentos para pensar")

Me basta así

Si yo fuera Dios y tuviese el secreto,
haría un ser exacto a ti;
lo probaría
(a la manera de los panaderos
cuando prueban el pan,
es decir: con la boca),
y si ese sabor fuese igual al tuyo,
o sea tu mismo olor,
y tu manera de sonreír,
y de guardar silencio,
y de estrechar mi mano estrictamente,
y de besarnos sin hacernos daño
-de esto sí estoy seguro:
¡pongo tanta atención cuando te beso!
Entonces, si yo fuese Dios,
podría repetirte y repetirte
siempre la misma y siempre diferente,
sin cansarme jamás del juego idéntico,
sin desdeñar tampoco la que fuiste
por la que ibas a ser dentro de nada;
yo no sé si me explico,
pero quiero aclarar que
si yo fuese Dios,
haría lo posible por ser...
(Ángel González)...
para quererte tal como te quiero,
para aguardar con calma
a que te crees tú misma/o cada día,
a que te sorprendas todas las mañanas
la luz recién nacida
con tu propia luz,
y corras la cortina impalpable,
que separa el sueño de la vida,
resucitándome con tu palabra.
Lázaro alegre, yo,
mojado todavía de sombras y pereza,
sorprendido y absorto
en la contemplación de todo aquello que,
en unión de mí mismo,
recuperas y salvas,mueves,
dejas abandonado cuando
-luego- callas...
Escucho tu silencio.
Oigo constelaciones:
existes.
Creo en ti.
Eres.
Me basta.

(Ángel González)